El inicio de la cacería de brujas del Siglo XXI radica en el mismo lugar que hace cuatro siglos, el poblado de Salem, Estados Unidos. Sin embargo, esta vez en lugar de hogueras, brujas y demonios se transformaron en “haters”, hackers, dispositivos electrónicos y redes sociales, además de una sed de justicia exacerbada o por lo menos eso pensó Sam Levinson, escritor y director de la película “NACIÓN ASESINA”.

Así que, queridos lectores,  en esta ocasión hablaremos de la película que desde su concepción trató de ser una mezcla entre “La Purga”, el estilo tarantinesco, e incomodar a diestra y siniestra con algunas de las temáticas que se abordan en la cinta, sin que todas ellas salieran bien ejecutadas como intentar dar una perspectiva “positiva del feminismo”,  la inclusión del colectivo LGBTTIQ  y la masculinidad “frágil”.

Y es que sin duda alguna, si los llamados Juicios de Salem se realizaran hoy en día serían transmitidos vía Facebook, miles de millones de instastories se realizarían y el #QuieroJusticiaPorqueYolo sería trending topic en cuestión de minutos a nivel mundial; dando un espacio y voz a todas aquellas personas, hasta cierto punto puritanas y prejuiciosas, para emitir su opinión desde la posición de observadores aunque por debajo de las sábanas escondan cosas o situaciones un tanto oscuras.

Fotografía 📸: Especial

Ya que precisamente una de las principales líneas narrativas es el tema de la privacidad y qué tanto se sigue aplicando esa palabra en nuestros días, ya que tal cual como en  los años 1600, Nación Asesina tiene como protagonistas  cuatro mujeres a quien desesperadamente se le juzga vía web sobre con qué personas sostuvieron una relación, el tipo de fotografías que tienen, con quién tiene conversaciones y de qué platican, hasta por lo que desayunaron tras haber sido víctimas de un hackeo masivo en Salem.

Y es que justamente, esto es uno de los puntos muy a favor del director ya que con la mayoría de los diálogos y como enseñanza final del filme, la audiencia, lejos de que sea una cinta que se olvide, te hace querer borrar todo aquel archivo incómodo o sugerente que pudieras tener en tus dispositivos electrónicos tras salir de la sala de cine.

En tanto que el tema de la justicia, hace que el espectador ronde entre el bien, el mal y qué es lo justo o si bien las autoridades realmente cumplen con su función o deberíamos hacer la justicia por nuestra propia mano, aspecto que indudablemente me hizo pensar en qué tanto y qué aspectos se regulan en nuestras leyes para evitar el bullyng cibernético, la difusión sin consenso de los famosos “packs” o bien los robos de identidad y cómo debería de atacarse.

Fotografía 📸: Especial

Brutalmente sangrienta, sugerentemente incómoda, las tres cuartas partes de la película bien ejecutadas, buena edición de sonido, brutal elección del personaje principal, excelentes locaciones y diseño de producción; sin embargo, todo ello quedó en el término de la exageración para poderse colocar como una buena película que solo explota el morbo del espectador con el uso de las tendencias digitales de la actualidad.

A favor: Excelente fotografía, diseño de producción, buena crítica a la época actual y su manejo de relacionarse con las redes sociales, la música y un buen intento por exploras las dinámicas de género.

En contra: Una excesiva inclusión de temas relevantes que deja a medias o mal ejecutados, poco desarrollo de los personajes, de la mitad en adelante cae en el uso excesivo de las escenas sangrientas y de la violencia, muchas veces injustificada, falta de coherencia en muchas líneas de su trama.

FB: Jacki Ramírez R
Insta: @jacquiomai
TW: @JackiRamírez2

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