Renovarse o morir

La opinión de Ariel Mendoza ✍🏻

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Andrés Manuel López Obrador arrasó en la elección presidencial del pasado primero de julio, según los conteos oficiales del INE el tabasqueño ganó con 30 millones 46 mil sufragios, lo que representa más o menos el 53.8 por ciento de los votos. Su más cercano perseguidor; Ricardo Anaya Cortés logró un 22.3 por ciento, lo que equivale a una diferencia aproximada al 30 por ciento. Mientras que José Antonio Meade candidato del PRI obtuvo el porcentaje más bajo de votación en la historia de dicho partido con poco más del 16.3 por ciento.

Estos son números que deben espantar de sobremanera a los partidos políticos que perdieron la elección. Sobre todo a los dirigentes y líderes más poderosos, los cuales al ver el barco hundido han aprovechado la situación para apoderarse del poder al interior de los ya muy desgastados partidos políticos tradicionales, y así comenzar a desarrollar su estrategia mediática, para comenzar a construir su pequeño coto de poder, dejando de lado a las bases, a la militancia y a sus cuadros más jóvenes y sin vicio político.

En el caso particular del PRI en Michoacán es una situación incluso cómica, pues en el pecado llevaron la penitencia, descuidando a sus sectores y organizaciones, es decir a su voto duro, nombrando a candidatos que ni militancia, ni trayectoria y mucho menos ideología, sin embargo Víctor Silva Presidente del Comité Ejecutivo Estatal en Michoacán comenta que “no es momento de echar culpas”, pero los militantes y simpatizantes del PRI deben tener claro que los culpables tienen nombre, apellido e incluso apodo.

El más claro ejemplo se da en las diputaciones plurinominales locales, las cuales por cierto son las únicas posiciones que pudieron alcanzar, pues en la elección no ganaron absolutamente nada, producto del efecto AMLO, pero también de sus procesos ineficientes, desgastados e incluso dictatoriales. Solo falta ver quiénes ocuparán los diferentes escaños al interior del Congreso Estatal para darse cuenta de que son claras imposiciones grupales y las mismas figuras de siempre. Pero un servidor abre signos de interrogación a preguntas abiertas ¿y los jóvenes? ¿y las escuelas de cuadros? ¿ y los nuevos perfiles?, puro atole con el dedo y nada más.

Y así por el estilo en los otros dos partidos políticos, el PRD totalmente fracturado, olvidado de su ideología, olvidado de su lucha social, de su participación abierta en la pelea contra un sistema corrupto y poco democrático, aliándose con la derecha, olvidado totalmente de principios y valores de izquierda, con sus mejores cuadros migrando a Morena o quedando en el olvido por aquellos que traicionaron a la Nación. Dentro del cascarón podría crecer un “nuevo partido”, pero no veo perfiles, ni liderazgos claros, al final, el amanecer se quedó en espera del glorioso “Sol Azteca”.

El PAN, por su parte, hundido en la “grilla” interna, con muchos perfiles juveniles relegados, algunos con mucho que aportar, pero otros cuantos siguiendo los pasos elitistas y mutiladores  del progreso, apadrinados por los viejos “opositores de derecha”, que al final ni de derecha, ni de centro, ni de nada, simplemente PRIANISTAS y nada más.

Hago referencia a todo esto, pues en días pasados he escuchado a diferentes líderes partidistas hablar de renovaciones, de restructuras y de reingenierías al interior de los partidos políticos tradicionales, sin embargo deben de entender que esto no se hace a base de cambiar de siglas, colores o estatutos, las restructuras se hacen en base a cortar de raíz a los individuos lesivos, a aquellos que simplemente vieron por sus intereses y dejaron de lado las bases populares.

Las renovaciones llegarán el día que volteen a ver a sus cuadros más jóvenes y con ideales bien establecidos, pero me refiero a aquellos jóvenes que no tengan compromisos, ni padrinazgos, ni obligaciones grupales. Ese día y sólo ese día existirá una verdadera restructuración al interior de los institutos políticos, lo que suena de por sí utópico en un sistema partidista casi agónico.

Renovarse o morir, no existe una tercera alternativa para los partidos políticos, que más que institutos representantes de la sociedad en la toma de decisiones, representan una marca, una marca muy desgastada y poco creíble. Así pues renovarse o morir, una frase tan profunda que no simboliza una forma, sino un fondo, un fondo que es tan abismal que pocas y pocos podrán entenderlo, y aquellas y aquellos que no lo comprendan, que no se impongan y que no se manifiesten estarán destinados a no ser los líderes del mañana.

1 Comentario

  1. Morena debe asumir y cumplir el compromiso con los jovenes. Son pieza clave en el desarrollo y sustento de cualquier proyecto de gobierno.

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