La película de Wonder Woman recibe buenas críticas desde su estreno, y es que no es para más, Jenkins atina adecuadamente con la perspectiva visual, estética y emocional de una Diana que el mundo humano no merece para salvar a la humanidad.

Diana es una princesa de las Amazonas, una cultura de guerreras mujeres que su único objetivo es mantener la paz y estabilidad de su tierra; desde pequeña fue entrenada para ser la mejor y más fuerte guerrera a petición de su madre, la Reina y a quien Hipólita, la más fuerte de las guerreras hasta entonces y tía de Diana, le otorgó todo conocimiento de batalla y defensa.

Un día inesperado, un piloto cae en las islas de las Amazonas y Diana se lanza a su rescate, es desde ese momento que la vida de la guerrera cambia para combatir un conflicto de escala mundial que quizá no estaba en sus manos, pero ella se siente con la responsabilidad de hacerlo. Decide abandonar su tierra, sus orígenes, y a su madre, quien en un inicio se negaba a tal posibilidad, Diana le dice asertivamente:

“…pero y sí permanezco aquí, entonces, ¿quién seré?”…

La aventura comienza y Gal Gadot va mostrando a una Wonder Woman que sale del estereotipo de la mujer actual, o bien, al menos de la mujer “moderna” que se veía en tal época de la Guerra Mundial. Sin embargo, la actriz va dotando de carácter, sabiduría, madurez e incluso una torpeza algo testaruda que no permite distraer la atención durante el filme.

La mancuerna excelente que hicieron Gadot y Jenkins como su directora, fue exitosa, pues el espectador recibe un mensaje, una tercera idea, un génesis de toda la historia.

La fuerza que se lleva dentro, es inquebrantable, y mucho más poderosa que la fuerza física; son las creencias y el amor lo que vale la pena.

Como humanos, se falla, se discute, se llegan a las guerras más crueles e inimaginables, pero eso no es de lo único que el ser humano está hecho. Eso es lo que Wonder Woman muestra a través de esta historia que mezcla emoción, desafío, asombro, acción, fuerza y una increíble animación digital que realza el poder de Diana.

El elenco en conjunto hacen de filme algo mucho más placentero, icónico; Chris Pine da a vida a un Steve Trevor dudoso de sí, pero audaz y valiente; convirtiéndose en el amor de Diana. Ambos crecen disparadamente en su relación, en donde siempre a juegos de palabras, diálogos interrumpidos, opiniones distintas e incluso gritos; llegan a una misma verdad, la cual se había visto siempre en los ojos de estos dos personajes donde se mostraba un amor tan real como leal.

El éxito que tenga Wonder Woman, será bien merecido, los aplausos que ésta reciba no serán inmerecidos por el elenco, las buenas actuaciones, vestuarios, maquillistas, efectos especiales, música, …. Y todo lo que es el cine.

Si como espectador te deja algo que pensar, sentir; es entonces cuando la tercera idea cobra vida y el filme se vuelve significativo.

Ni todo el entrenamiento posible, te vuelve fuerte ante los golpes de la vida; pero sí tus convicciones y tus ganas de querer hacer lo mejor, lo  diferente, lo que eres responsable de.

Para PCM, Gaby Recillas.